como escribir los textos de tu web

Los 5 errores más comunes al escribir los textos de tu web

Los 5 errores más comunes al escribir los textos de tu web
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¿Tienes una web en la que vendes productos o servicios y te da la sensación de que no está funcionando como habías imaginado?

Las tiendas online o las páginas de empresas, sean grandes o pequeñas, cometen algunos errores muy básicos que frenan sus ventas. Y es que, contratar un buen diseñador, un experto en posicionamiento SEO o un community manager no es suficiente hoy día si quieres destacar de la competencia y aumentar tu facturación.

Ahora necesitas empatizar con el comprador. Hacerle sentir especial y crear en él la necesidad de adquirir aquello que le vas a ofrecer.

Porque de lo contrario, te hará el mismo caso que le haces tú. Ninguno.

El modo de consumo ha cambiado y los usuarios queremos que nos escuchen antes de comprar. Intentar vender a un desconocido que aterriza en tu página sin saber nada de él centrándote solamente en tu producto es como si fueras al médico y te recetaran un antibiótico sin hacerte una exploración o preguntarte tus síntomas. O como si fueras a un restaurante y te sirvieran lo que les diera la gana sin conocer tus gustos y preferencias.

Las ventas online están creciendo a un buen ritmo y en España un tercio de la población compra por internet y un 40% lo hace todos los meses, según datos del último informe del Consejo Económico y Social.

¿Vas a perder la gran oportunidad de aumentar tus ventas por no cuidar los textos de tu web?

Cómo escribir los textos de tu web para aumentar ventas

Si quieres crecer y que los usuarios que visitan tu página no se vayan con las manos vacías, presta atención a estos errores tan comunes a la hora de redactar los textos de tu web y evítalos.

1. Dirigirte a todos los públicos

Antes de escribir los textos para una carta de ventas, una página principal o de servicios en una web, necesito investigar a fondo a quién estoy tratando de vender. Además de conocer muy bien el producto en cuestión.

Cuando pregunto al cliente que cuál es su público objetivo, la respuesta casi siempre es la misma. Quiero vender a todo el mundo, cuantas más personas mejor.

Entonces sigo el interrogatorio: Ah, ¿no tienes definido un cliente ideal? No, me contestan.

Dirigirte a un solo sexo cuando vendes un producto para hombres o mujeres no es suficiente. Ni tampoco pensar en una categoría social o en la edad de ese público. Necesitas ir más allá. Identificar al potencial cliente de tal manera que puedas meterte en su cabeza y pensar como él lo haría.

¡Si claro!, ¿Y eso cómo lo hago?

Difícil no es, pero sí supone tiempo y trabajo. Aunque estarás de acuerdo en que ese esfuerzo merece la pena si se traduce en ventas y en clientes satisfechos que repiten una y otra vez.

Si ya tienes clientes te resultará más sencillo preguntarles a ellos. Y si eres nuevo en esto de vender por internet, tendrás que investigar a tu alrededor, leer en foros, en blogs de la competencia o en redes sociales tuyas y del sector. Lo importante es que sepas ponerte en su piel y tratar de imaginar cómo se siente, qué necesita y de qué forma lo que tú vendes puede ayudarle.

Solo así te ganarás su confianza y el precio no será un problema. Porque te percibirán como su solución y no tendrás la sensación de estar vendiendo a alguien que no le hace falta o no va a valorar tu producto.

2. Usar tecnicismos 

Otra vez te voy a poner el ejemplo del médico.

Porque la verdad es que es un sector que suele hablar para sí mismo y en realidad, si lo piensas, es que ellos no venden. Su función es velar por nuestra salud. (aunque a veces sí que tratan de vendernos lo de los laboratorios que les han visitado esa mañana).

Cuando el médico te habla en un lenguaje demasiado técnico, te da nombres “raros” de principios activos o te explica una enfermedad como si estuviera en una conferencia o congreso de medicina, no entiendes nada, ¿verdad?.

Debes hablar en el lenguaje de ese cliente objetivo, no en el tuyo. Porque tu competencia no es la que te va a comprar y no tienes que demostrar nada  con los textos sino facilitarles las cosas para que no duden.

Quédate con esto: no estás en clases de literatura.

Deja de copiar frases de otras páginas y dar la impresión de un vendehúmos y céntrate en el que está al otro lado de la pantalla.

Si tú eres experto en marketing digital te hablaré de leads, landing pages y call to action. Pero si no tienes ni idea del sector tendré que utilizar otras palabras como oportunidad de venta, páginas destinadas a vender o promocionar un servicio o botones clicables para que el lector realice una acción. ¿Me explico?

3. Desconocer tus objetivos

¿Sabes qué es lo que quieres conseguir con esa página principal?, ¿tienes claros tus objetivos en la página de servicios?.

Claro, dirás. Quiero vender.

Pero para vender hay que dar otros pasos. Nadie entra en una página y directamente saca la tarjeta de crédito, sino que antes lee, comprueba que lo que va a pagar merece la pena y que será útil en algún sentido. Ya sea para estar más guapo, más sano, vender más o mejorar su negocio, pero tiene un valor para el comprador.

Tu objetivo en la página principal debe estar claro. En función de ese objetivo, tus textos serán diferentes. Puede ser que simplemente busque reconocimiento, que pretendas que contacten contigo por teléfono,  rellenen un formulario para ir creando una base de datos de potenciales clientes o soliciten una demostración de tu producto.

Si no tienes claros esos objetivos, será complicado llegar lejos. Imagina un deportista sin una meta clara, ¿sabría cómo llegar si ni siquiera sabe dónde quiere llegar?.

Y escribe los textos de cada página de tu web de esta forma, pensando en el cliente potencial y en tu objetivo con cada una de ellas.

He tenido clientes que querían captar un tipo de público porque era su principal fuente de ingresos, pero en su web se percibía todo lo contrario, parecía que su objetivo era muy diferente al que tenían en su cabeza. Así es que, ten en cuenta que debes conectar toda la maquinaria para que funcione correctamente.

4. Hablar de características antes que de beneficios

Una cosa son las características de lo que vendes y otra los beneficios que cada una de esas características tiene para el comprador.

Te voy a poner un ejemplo con el copywriting, que es mi principal servicio.

Las características de un servicio de copy serían:

  • Reunión con el cliente
  • Investigación del mercado durante varias semanas
  • Definición del público objetivo
  • Envío de cuestionarios para conocer el producto
  • Estudio de la competencia
  • Realización de formularios y entrevistas a clientes
  • Redacción de textos persuasivos
  • Edición y revisión de textos
  • Entrega del trabajo

Y los beneficios de todas esas características podríamos resumirlos en:

  • Conectar con el potencial cliente a través de textos persuasivos de forma que cuando lean, compren sin dudar ni buscar otra alternativa.

En otro tipo de producto, cada característica tiene un beneficio propio, como por ejemplo en el caso de las tecnologías  (ordenadores, móviles, tablets, cámaras de fotos).

En el sector de la informática en general es muy frecuente leer las características técnicas, sin tener ni idea de qué suponen para ti. ¿Voy a tener más espacio para guardar fotos?, ¿cuántas imágenes me caben con esa capacidad?, ¿tendré un ordenador potente y rápido para que al editar mis vídeos no se cuelgue constantemente o quizás podré hacer fotos de una calidad buenísima que podré imprimir como si las hubiera hecho en un estudio?

Tiene que ver también con el uso de tecnicismos y de hablar para ti mismo en lugar de centrarte en ellos, que son los que te van a comprar.

5. Creerte el mejor sin demostrarlo

Cada vez me chirría más cuando entro en una web y leo algo así como “excelentes profesionales” o “más de 25 años de experiencia y un equipo multidisciplinar a tu disposición”.

¿En serio crees que eso vende?

A ver, está claro que no vas a decir que eres poco profesional o apenas tienes experiencia, pero no te tires flores a ti mismo ni mucho menos asegures que tu empresa es la mejor en nada si no puedes demostrarlo. Y si lo eres o lo crees, explica bien por qué para que no quede ninguna duda.

Antes de hablar de ti, escucha y dirígete al que está detrás de la pantalla de forma que cuando llegue a la parte de la página donde aparece tu producto y su precio ya esté convencido de que le interesa.

Seguro que te han dicho que la prueba social, los testimonios de clientes, son muy importantes para generar confianza.

Porque siempre nos fiamos más de lo que nos dicen otros compradores que de lo que nos cuenta el vendedor por una razón obvia. Si no, que se lo digan a Amazon y a sus comentarios que venden como churros. O a las plataformas de turismo y las opiniones de los viajeros cuando vas a reservar un hotel, un apartamento o una casita rural. Seguro que te los lees todos.

Si quieres vender a través de tu página web, tus cartas de venta, tus emails o tus anuncios en redes sociales, aprende a escribir textos persuasivos.  Y  lo primero de todo, detalla lo más posible a tu público ideal y ten presente tus objetivos con cada acción que realizas.

Soy consciente de que no todo el mundo tiene tiempo de aprender y escribir para provocar una reacción en el lector. Así es que, si prefieres que yo me encargue, entra aquí y rellena mi cuestionario para saber  qué necesitas y cómo puedo ayudarte.

 

En caso de que quieras intentarlo y ahorrar dinero, pero no tiempo empieza por descargarte mi guía para vender con palabras y empezar a conquistar a esos clientes que te esperan al otro lado.

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