Si tienes un negocio y vendes online,  

pero buscas más y mejores clientes

porque a pesar del esfuerzo, no logras buenos resultados 


te interesa aprender copywriting 

(o lo que es lo mismo: aprender a vender con palabras)

Una alternativa que tienes, si de momento no quieres ni puedes invertir en un experto en ventas y escritura persuasiva (porque cobramos una pasta, con razón) es aprender a hacerlo tú aplicando marketing de respuesta directa a tu negocio.


Al menos, si quieres:


Dejar de frustrarte cada vez que inviertes en publicidad, envías un presupuesto, haces un lanzamiento o publicas una página de ventas donde dirigir tus anuncios.


Que tu web sea algo más que un diseño bonito y una dirección donde mandar a los potenciales clientes, que siempre se quedan en "potenciales" porque se van por donde han llegado.


Dejar de bajar los precios pensando que más vale pájaro en mano que cientos volando.


Por ahora, te invito a una comunidad gratuita donde mando emails diarios con consejos de copy y ventas.


Y te dejo una historia real donde verás:


  • Un error muy fácil de detectar que muchas empresas, incluso las grandes multinacionales, cometen y frena sus ventas.
  • El asunto de correo más absurdo y anti ventas que se puede mandar para que vaya directo a la papelera
  • Cómo aprovechar una conversación con un potencial cliente para crear una oferta a medida que no pueda rechazar.
  • La principal cagada de los negocios a la hora de captar clientes que no explican en la gran mayoría de formaciones de ventas 
  • El sentido que tienes que tener más desarrollado (que los otros 4) para vender sin forzar.
  • La razón por la que aún no he viajado a Disney con mis hijos y que si tienes una agencia de viajes o cualquier otro negocio deberías grabarte a fuego.
  • Una manera muy cutre de enviar un presupuesto que genera rechazo desde el primer segundo y cómo evitarlo para que esto no te pase nunca.
  •  Si tienes algo que vender, tienes que saberlo.
  • En Internet es complicado llamar la atención del lector, a no ser que hagas lo que cuento en esta historia.

Vender es difícil porque te complicas demasiado, perdiendo el tiempo en cuidar tus formas y en buscar la aprobación

Vivimos en un mundo en el que vender parece un delito.



Con la que está cayendo, cómo voy a pedir tanto por mi servicio. Y mucho menos, a gente que está en paro, que no puede permitirse lujos y que tiene que alimentar a sus hijos. Soy incapaz de hacer eso. 



¿Crees que el prestigioso médico que cobra 300€ por una consulta informativa y 20.000€ por una operación  tiene reparos en pedir lo que considera que cuesta su trabajo?


¿Lo haría gratis para sentirse mejor?, ¿bajaría sus tarifas al que le pide un descuento?


¿Podría seguir invirtiendo en su formación, investigación o instrumental para mejorar su servicio si tuviera esa mentalidad?



Todo lo que implica vender nos hace salir corriendo, aunque en el fondo, a la mayoría nos encanta comprar. Nos pasamos el día comprando y pensando en qué será lo siguiente. Tengamos más o menos dinero, más o menos necesidad.



Hay gente que paga 500€ por ir en el mismo avión que otros que han pagado 25€.



Y la compañía no se siente mal por poner precios altos porque esos vuelos, para ir en primera clase, los compran los que buscan sentirse más importantes, priorizan la comodidad, quieren dormir durante el viaje, o disfrutar de una comida un poco más "gourmet" que en clase turista.



En el sector del marketing online se habla mucho de que vender es ayudar y otros conceptos similares para convencer a los emprendedores de que no están siendo mala gente por vender sus servicios, cursos, mentorías.



¿En serio es necesario camuflar tanto el significado de la palabra?



Vender es vender. Es intercambiar lo que tú tienes para esa persona y el medio que tenemos es monetario.


Y punto.


Eso no es malo para ninguna de las partes, sino todo lo contrario. 



Pero ese miedo a que te tachen de caradura, de estafador o de vendehumos es tan acusado que muchos se complican la vida tratando de disimular que lo que quieren es ganar dinero con su negocio.



¡Qué sinsentido!



Tengo un negocio, pero no se puede notar que quiero clientes. Menuda gilipollez.



Si toda esa gente en lugar de preocuparse de no ofender, de usar un lenguaje muy cuidado y respetuoso, de generar mucha confianza y muchísimo valor antes de pasarle el enlace de compra a su potencial cliente, se esforzase en aprender a comunicar con palabras, les iría mucho mejor.



Porque sí, querido lector.  Con palabras se puede vender (mucho).



Y aprender a comunicarte de la manera adecuada para que un oyente o un lector sienta que quiere darte su tarjeta de crédito incluso sin que tú se la pidas, es la habilidad que más te interesa aprender.



Al menos, si no quieres seguir dedicando gran parte de tu tiempo ni tu dinero a otras chorradas que no son las únicas responsables de tus ventas.




Me refiero a esas otras patas del marketing online que, en conjunto suman, pero que si tu mensaje no convence, no sirven de nada. 



Eso si lo que quieres es vender, claro.



Si lo que tienes es un blog o una página web como el que tiene un escaparate navideño en una tienda que llama mucho la atención pero donde nadie compra cuando entra, entonces sigue por ahí.


Para los que buscan otras vías y quieren aprender a vender sin miedo y utilizar el poder de la escritura persuasiva provocando reacciones que van más allá de:


 ¡Oh, qué fotos más bonitas! 

 ¡Cuántos títulos tiene, debe ser importante!

¡Qué cara de buena persona! 


La recomendación es dejarse de pamplinas y ponerse a vender. Aprender marketing de respuesta directa. Aprender copywriting.

Te invito a hacerlo por email en mi comunidad gratuita,

Esa de la imagen soy yo posando para el fotógrafo que me estaba haciendo la superweb. Igual o más bonita que la de mi competencia.



Me llamo Verónica Sequeira y lo único que sé hacer bien es escribir para vender. Nada más.



También fui una de esas emprendedoras que se lanzó a los negocios online y se puso como loca a hacer cursos de todo tipo (Wordpress, seo, community manager, edición de video, marca personal...) para aprender y engranar su proyecto esperando que llegaran clientes a la web, que había costado una pasta. 



Fui dando los típicos pasos:


cursos de copy, contraté a un diseñador web, un fotógrafo, un experto en campañas,

en embudos, en seo y en automatizaciones,

asistí a eventos del sector para hacer networking



y todo eso que te recomiendan cuando estás empezando.



Y no me sirvió de NADA.



Bueno sí, gracias a ese recorrido me di cuenta de que tenía una habilidad, que a su vez era una afición, bastante más útil  y no la estaba sacando partido: la escritura persuasiva. Y que con eso, lo demás era secundario y en la mayoría de ocasiones, innecesario.



Son muchos años ya dando la lata en casa aporreando el teclado en plena siesta, primero de mis padres, después de mi marido y mis hijos, y desde 2016 acompañando a emprendedores digitales para que aprendan a comunicar lo que quieren vender. Sin disimulos, pero con tacto.




Mentiría si te dijera que nunca traté de ser correcta escribiendo.

Que no me creía mejor copy por ser y ejercer de periodista durante más de una década.

Que no traté de regalar mucho valor antes de vender.

Que jamás coloqué enlaces a mis redes sociales en mis emails.

Que no pedí testimonios a mis clientes.

Que no di importancia a las fotos de mi web.

Que no invertí un dineral en cursos y mentores.

Que no me obsesioné con crear mucho contenido en blog y redes.

Que nunca utilicé fórmulas de copy para escribir un anuncio, un post o una página de ventas.



Porque todo eso lo hice. Y me comí lo mismo que tú: una mierda pinchada en un palo.



Hasta que mi obsesión por perfeccionar y seguir formándome y poniendo en práctica todo lo que aprendía, me hizo darme cuenta de que lo más (y veces lo único) importante para vender es mucho más sencillo y rápido que todo eso.



Se trata de psicología humana.

De saber cómo funciona el cerebro, escuchar lo que la gente quiere, provocar una emoción y dárselo cuanto antes mejor en forma de curso, producto, membresía, evento, reto o la estrategia que quieras usar.



De eso va el copy. De vender. De provocar una reacción directa en el lector a través de las palabras y no sentirse mal por ello.



No son fórmulas, ni valor, ni confianza, ni enamoramiento. 



Es lo que enseño en mis formaciones, en las formaciones de otros y a mis clientes. También lo hago gratis por email. Y será allí donde puedas pasar, sin que te ponga una espada, de suscriptor a cliente, porque ese es mi principal objetivo: vivir de escribir.



Así de simple. Así de complejo.


Para introducirte en el mundo del copywriting, usarlo a tu favor en tu negocio, e incluso para formarte poco a poco en copy de forma gratuita, te ofrezco mi newsletter.


Al menos, te echarás unas risas con algunos correos.


Para empezar te mando una historia real que te hará entender cómo no debes tratar nunca a un cliente y qué necesitas para que compre (aunque tus precios sean el triple de caros que los de tu competencia).


Responsable: Verónica Sequeira González NIF 76120481A, siendo la Finalidad; envío de los contenidos de mi blog así y guías gratuitas. La Legitimación; es gracias a tu consentimiento. Destinatarios: tus datos se encuentran alojados en mi plataforma de email marketing, Active Campaign, ubicada en EEUU y acogida al Privacy Shield. Aquí puedes leer su Política de Privacidad. Podrás ejercer Tus Derechos de Acceso, Rectificación, Limitación o Suprimir tus datos en hola@veronicasequeira.com. Para más información, consulta aquí mi política de privacidad

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